Del yacimiento destacan los restos de un gran torreón de planta elíptica de unos 9 metros de diámetro en su base, dos metros de espesor y unos 5 metros de altura conservados. El torreón se construyó utilizando grandes mampuestos de arenisca toscamente tallados que se trabaron simplemente con barro. El torreón pudo alcanzar los 10 m. de altura y debió tener al menos dos plantas. La construcción forma parte de un pequeño recinto amurallado defensivo o de vigilancia que, a modo de fortín, parece proteger un extenso poblado a sus pies, apenas explorado. El yacimiento ha sido objeto de excavaciones arqueológicas recientes dirigidas por P. Moret y J. A. Benavente.










